El fin de los plasticos de un solo uso

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El fin de los plasticos de un solo uso

Dentro de dos años, en 2021 en Europa se prohibirá la venta de los plásticos de un solo uso. Entre ellos platos y cubiertos de plástico, hisopos y sorbetes.

Según datos facilitados por la Comisión Europea, más del 80% de la basura marina son plásticos.  Una vez que llega a la naturaleza de manera descontrolada su descomposición es muy lenta, acumulándose en mares, océanos y playas, además de terminar siendo ingerido por los animales como las tortugas, focas, ballenas, aves y también por los peces y mariscos que llegan a nuestros platos.

Se trata de un problema que cada vez preocupa a más gente y que tiene un impacto medioambiental y económico multimillonario, además del evidente daño tanto para la salud de los animales como para la de los seres humanos.  De ahí que el Parlamento Europeo haya tomado cartas en el asunto y haya lanzado una propuesta para prohibirlos a partir de 2021 en muchos tipos de plásticos y usos, mientras que, en otros, los estados miembros deberán asegurar su reciclaje.

De manera más concreta, en una votación plenaria llevada a cabo el 24 de octubre de 2018, los eurodiputados añadieron a la lista de productos que deben desaparecer del mercado:        los   palitos     para     globos, los   productos   de   plástico   biodegradable   y los contenedores de comida rápida fabricados en polietileno expandido.

Además, el   organismo   ha   explicado   en   un   comunicado   oficial   que   el   consumo   de determinados plásticos contaminantes, pero para los que no existe alternativa, tendrá que reducirse al menos un 25% para el año 2025.  Un ejemplo de ello son los usados en hamburguesas, sándwiches, frutas, verduras, postres   y   helados.   Eso   sí, los   Estados miembros deberán diseñar planes nacionales que incentiven el uso de productos que puedan ser reutilizados, al igual que su reciclaje.  Finalmente, otros plásticos, como las botellas   de   bebidas, deberán recogerse separadamente, y su porcentaje de reciclaje deberá alcanzar el 90% en 2025.

En   San   Luis, Argentina, se   está   implementando   el fin   del   uso   de las bolsas en los supermercados.  Se ofrece la venta de una bolsa de tela, para que los clientes lo utilicen en varias tareas y/o actividades, aparte de trasladar mercadería.

Esta medida se aplica en varias provincias de Argentina desde el año 2016.  La iniciativa tiene como objetivo minimizar las consecuencias negativas que generan las bolsas de polietileno en la naturaleza y la infraestructura de las ciudades.  Principalmente, porque muchas veces las bolsas terminan tapando los desagües y afectando a la flora y la fauna acuáticas.   Un tercio de los residuos recolectados durante la limpieza de los arroyos entubados son bolsas plásticas, que en los túneles pluviales aliviadores suelen formar diques que perjudican el desagote del agua.  La situación se vuelve crítica cuando llueve, porque provoca inundaciones.

Antes del plástico sintético, fabricado por el hombre, las resinas naturales como el betún, la goma, la laca o el ámbar eran utilizadas para diversos fines.  Luego de aproximadamente 100   años   de   investigaciones y   pruebas, en   la   década   de   los ’50 aparecen diversos materiales plásticos y es el boom de este material.  Desde confeccionar vestimenta con nylon, fibra artificial, hasta envasar o hacer juguetes, el uso del plástico se ha expandido por todo el mundo, tanto en grandes ciudades como lugares remotos.  Tal es así que algunos   consideran   que   esta   es   la   edad   del plástico (como analogía a otras etapas históricas del hombre).

Esto trae aparejado serias consecuencias, ya que los productos hechos con plástico se han desarrollado muy rápido, en grandes magnitudes y cantidades.  Sumado a que los precios pueden ser inferiores a otros naturales y el perfeccionamiento de la tecnología, el uso de plástico se ha incrementado y con ello su impacto.

El uso de plástico se ha convertido en algo normal en nuestros días. Sin embargo, están a la vista las consecuencias que generan en el ambiente y en la supervivencia de especies.

Podemos sumar el impacto visual en todo tipo de lugares concurridos para ocio. Junto con las decisiones de los gobiernos, la solución está en nuestras manos: reducir el consumo es clave, además de reutilizar y reciclar.

En conclusión, la reducción y el uso de plástico está acompañado de una vida menos consumista, en la que nos damos cuenta qué es realmente lo necesario y qué podemos evitar. Asimismo, muchas de las medidas que adoptemos nos harán ahorrar dinero.

Lograrlo es más fácil de lo que creemos.