LECHE ORGANICA O VACUNA. CONTRAPOSICIONES.

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9 abril, 2019
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LECHE ORGANICA O VACUNA. CONTRAPOSICIONES.

Hasta hace relativamente poco, la leche era la bebida con la mejor fama del mundo. Desde hace unos años, esto fue deconstruido.

En los últimos tiempos se enfrentan en el mercado y en las reflexiones a la hora de hacer las compras en el mercado, si comprar leche vacuna o leche orgánica.

A continuación presentamos dos posiciones; por un lado la de científicos nutricionistas que sostienen con sus argumentos los beneficios de la leche vacuna. Y por otro lado opuesto a las personas naturistas desconstruyendo aquella concepción sobre la leche de vaca.

LECHE VACUNA 

Científicos sostienen que posee proteínas de alta calidad y resulta de vital importancia en las distintas etapas de la vida, desde niños y jóvenes deportistas a adultos mayores. El rol en la alimentación.

El grupo de los llamados «macronutrientes» está compuesto por grasas, hidratos de carbono y proteínas. Estas últimas son de gran importancia debido al rol que cumplen para el desarrollo, crecimiento y la reparación de músculos y tejidos.

Una de las fuentes de proteína de mayor valor biológico de esta clase es la leche de vaca. La ventaja de la leche es que los componentes de sus proteínas (los aminoácidos) son fácilmente digeribles en comparación con otros alimentos, lo que facilita la capacidad del organismo de incorporarlos y aprovecharlos.

Silvina Tasat, Lic. En Nutrición y vocal de la Sociedad Argentina de Nutrición (S.A.N) amplía este concepto: «La leche es única por tener caseína y proteínas del suero en una combinación que no está presente en otros alimentos».

La proteína de la leche de vaca está compuesta en un 80% por caseína, 19% por proteínas del suero y en un 1% por enzimas. En esta composición radican los secretos de muchos de los beneficios que se pueden encontrar gracias a su consumo.

En contraposición a las leches alternativas, argumenta Tasat que es un error conceptual llamarlas leches alternativas porque no son leches, son jugos a base de otros productos. Las única reconocida como tal por organismos internacionales (FAO/OMS) es la leche de vaca y se recomienda su consumo al menos tres porciones diarias a través de la leche, el yogurt o lácteos como el queso.

Por otro lado en cuanto a la hidratación como beneficio de la leche vacuna, sostiene que hay muchos estudios que demuestran que la leche es más efectiva a la hora de hidratar el cuerpo después de hacer deporte que cualquier bebida isotónica industrial e incluso que el agua.

Cuando se habla de nutrición y salud, nunca hay que dejar de tener en cuenta la importancia de un plan alimentario equilibrado que incluya lácteos, carnes, legumbres, frutas, cereales y huevo, además de actividad física regular para lograr un estilo de vida saludable.

LECHE ORGANICA

El ser humano es el único mamífero que ingiere leche procedente de otro animal pasado el periodo de lactancia. Y lo hace a pesar de saberse que la leche que produce cada mamífero es específica para su especie, y que la naturaleza la ha hecho idónea para las necesidades de su cría y no para las de otra. Es más, la madre Naturaleza previó que los mamíferos, es decir, los animales que maman, obtengan la leche directamente de las mamas de sus madres sin contacto con agente externo alguno ya que se trata de una sustancia que se altera y contamina con gran facilidad. Los humanos, sin embargo, en el convencimiento de que es sano seguir tomándola siendo ya adultos, hemos alterado hasta las leyes de la naturaleza para poder mantenerla en condiciones adecuadas de consumo. Y, sin embargo, son muchas las evidencias que indican que tan preciado líquido está detrás de muchas de las dolencias que hoy nos aquejan.

La leche animal y sus derivados, nata, queso, yogures, helados, batidos, etc., se encuentran actualmente entre los alimentos de mayor consumo del mundo. Se alaban sus propiedades nutritivas, lo ricos que son y lo imprescindibles que resultan para mantener los huesos sanos merced a su riqueza en proteínas, vitaminas y minerales, especialmente el calcio.

 La razón fundamental por la que los nutricionistas occidentales, no así, los orientales- recomiendan tomar leche y sus derivados es porque la consideran muy nutritiva y especialmente rica en calcio, agregando que la ingesta periódica de ese mineral es imprescindible para mantener la salud, sobre todo la de los huesos. Y en ese convencimiento muchas personas beben cantidades importantes de ella al punto de que algunas, es el caso de millones de norteamericanos, prácticamente la toman en lugar de agua. Sin embargo, es precisamente en Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de leche, donde más incidencia de osteoporosis hay entre su población

Un estudio con relación entre leche y osteoporosis lo constituye el trabajo del doctor

William Ellis, ex presidente de la Academia Americana de Osteopatía Aplicada, quien estableció que las personas que toman de 3 a 5 vasos de leche diarios presentan los niveles más bajos de calcio en sangre. Agregando que tomar mucha leche implica ingerir grandes cantidades de proteínas lácteas y éstas producen un exceso de acidez que el organismo intenta compensar mediante la liberación de minerales alcalinos.

Por otra parte, la pasteurización y la homogeneización provocan que las grasas saturadas atraviesen las paredes intestinales en forma de pequeñas partículas no digeridas, lo que inexorablemente aumenta los niveles de colesterol y grasas saturadas en sangre. Además, el contenido en colesterol de la leche es superior al de otros alimentos famosos por ser ricos en ese elemento. De hecho, algunos países ya han retirado la leche de la lista de alimentos fundamentales para la dieta porque se ha observado que los niños que acostumbran a tomar varios vasos de leche al día tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman.

 Añadiremos finalmente un dato importante que aporta el doctor John McDougall: en el afán por aumentar sus ventas la industria lechera relaciona el contenido de grasa de la leche… con el peso. Lo que le permite decir que la de vaca contiene «sólo» un 2% de grasa por cada 100 gramos. Y, claro, dicho así ​ parece que estemos hablando de un producto bajo en grasa. Sin embargo debemos entender que el 87% de la leche es agua por lo que si descartamos ésta el porcentaje real de grasa sobre la sustancia sólida es mucho mayor. 

Vale destacar que la leche puede además estar contaminada por productos químicos, hormonas, antibióticos, pesticidas, pus procedente de las mastitis, tan frecuentes en las vacas ordeñadas permanentemente, virus, bacterias, priones. Sin olvidar que hoy se «enriquece» tanto la leche como los productos lácteos con aditivos, vitaminas y minerales sintéticos, semillas, plantas, frutas, proteínas, ácidos grasos. En algunos casos, por cierto, con grasa de animales distintos. Con lo que uno puede estar ingiriendo leche de vaca enriquecida con grasa de cerdo sin saberlo.

Ahora bien con ambas posiciones y argumentos queda en cada persona que tipo o variedad de leche adquirir y luego consumir.