TIEMPOS DE DUELOS

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TIEMPOS DE DUELOS

El duelo es quizás una de los estados psicológicos más conocidos por la población. Todo el mundo sabe que existe, alguien lo ha sufrido alguna vez, o conoce a alguien que lo ha pasado o lo está pasando y a un nivel intuitivo, casi todo el mundo sabe si la persona que sufre el duelo lo está pasando de forma sana o no.

Hay dos tipos de duelos por los que pasamos las personas. Por un lado el duelo en una ruptura de pareja y por otro lado el duelo que sufrimos por la muerte de algún ser querido.

El duelo ante la pérdida de ser un querido puede durar en promedio tres meses, aunque esto es variable y depende de si el fallecimiento es inesperado y el tipo de relación que tenía el doliente con el fallecido. A pesar del sufrimiento que produce una pérdida, el duelo constituye un proceso normal que ayuda a la persona a adaptarse a la ausencia y vivir sin la presencia física de un ser querido.

Se puede considerar que los dos primeros años suelen ser los más duros, luego se experimenta un descenso progresivo del malestar emocional.

 También se puede agregar que la pérdida de un ser querido puede ocasionar estrés, por lo que es importante cuidarse a sí mismo para enfrentar este proceso. Se trata de una emoción temporal que va desaparecer. El doliente suele querer permanecer solo, dormir poco o en exceso, presenta falta de concentración, sueña o tiene pesadillas. A algunas personas les cuesta concentrarse, estudiar o comer, y otras pierden el interés por las actividades que solían disfrutar.

Pasando al otro tipo de duelo, cuando se produce una ruptura en la pareja, aparecen ciertas preguntas como ¿Cuándo voy a estar bien? ¿Por qué paso de la tristeza a la rabia tan rápido?. La ruptura de pareja y el duelo que esta conlleva son algunos de los motivos de consulta más frecuentes en la práctica de la psicología con adultos.

Tras una ruptura de pareja, las personas pasan por diferentes fases que componen un cuadro de duelo. 

  • Estado de impacto o shock:​ Este es el principio del duelo, en esta fase la persona no acaba de creérselo, le cuesta ser consciente de la pérdida y ver la nueva situación. 

La fase de negación es más marcada en las personas que han sido “dejadas” y se nota menos en las que “han dejado”. Lo que ocurre es que, quien ha decidido romper la relación y ponerle punto y final, ya ha pasado anteriormente por la fase de negación y shock. Y por ello, quien da el paso para romper la relación tiene ya trabajada la nueva situación y no muestra negación.

  • Negación de la pérdida:​ En esta etapa, la persona es consciente de lo que ha perdido, pero no quiere aceptarlo. Se niega a aceptar que la relación ha terminado y fantasea con volver. La mente en la fase de negación se centra en buscar maneras de solucionar los problemas, y así poder retomar la relación. Esta fase tiene una función adaptativa, la cual permitirte ganar tiempo para “digerir” la pérdida, poder seguir cumpliendo con la rutina y obligaciones, y poco a poco ir siendo conscientes de los cambios que ya se han producido y se producirán.
  • Tristeza profunda: en esta fase se comienza a asumir y vivir en la propia piel lo que representa la ruptura. La persona comienza a ser consciente de cómo ha cambiado y seguirá cambiando la vida. Y todo ello, todas esas consecuencias de la pérdida son las que generan una tristeza profunda junto con una visión negativa del mundo, el futuro y ellos mismos.
  • Rabia: una vez dejas de sentir que todo ha sido tu culpa y podes repartir la responsabilidad de lo ocurrido, comenzarás a sentir rabia. Dentro de las fases del duelo en la ruptura de pareja, la fase de rabia es la más “beneficiosa” o “positiva” porque si algo o alguien nos provoca rabia, lo evitamos y buscamos quitarlo de nuestra vida. 
  • Aceptación: Si has vivido y utilizado la rabia adecuadamente podrás pasar ya por la fase de aceptación. Las emociones en esta fase no son completamente positivas o gratificantes, son emociones que te permiten ver lo ocurrido como una experiencia en la historia de tu vida, con sus más y sus menos. La aceptación es la vía definitiva para la superación de la ruptura y nos ayuda a pensar en construir un futuro para y por nosotros.

Finalmente, es importante tener en cuenta que las fases del duelo en la ruptura de pareja no son lineales ni correlativas, algo que se nota especialmente al inicio del duelo. Es decir, cuanto más reciente es la pérdida, más cambiantes son las fases del duelo. Puedes pasar de la fase del impacto a tristeza profunda, y luego a negación y luego a rabia. A medida que trabajes la pérdida y vivas el duelo, verás que el retroceso se vuelve más raro y avanzas con más frecuencia. Ya no te sentís inseguro y comenzas a mirar al futuro con otros ojos.

Aceptar que la relación ha terminado es como una montaña rusa de emociones, muchas veces contradictorias.

La búsqueda de apoyo social también es una de las estrategias más empleadas ya que nos aporta consuelo y bienestar psicológico. A pesar de que la ruptura de una relación amorosa puede conllevar un terremoto emocional importante, no debemos olvidar que con paciencia, con trabajo, con ayuda psicológica, si es necesaria, y el apoyo de nuestro entorno, podremos volver a tener un día a día feliz y completo.