Vaporizadores, Moda adolescente

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Vaporizadores, Moda adolescente

Según la Real Academia Española vaporizar significa “Convertir un líquido en vapor, por la acción del calor”.

Una nueva investigación demuestra que el cigarrillo electrónico daña el sistema inmune y se suma a la lista cada vez más numerosa de efectos secundarios-

Los llaman «vapers» o «vapeadores». Se los reconoce detrás de una nube de humo blanco, el que exhalan cada vez que dan una pitada a un cigarrillo electrónico. Los usuarios de estos dispositivos forman parte de un ejército de convencidos cada vez más numeroso. Mientras la Organización Mundial de la Salud (​OMS) celebra el descenso lento pero paulatino de fumadores tradicionales en el mundo, la industria del cigarrillo electrónico y del tabaco sin combustión crece con rapidez por todo el globo. Y lo hace rodeada de glamour, con dispositivos de diseño y atractivos por su sabor a cereza, chocolate, manzana o entre otros sabores.

A los médicos que encabezan la lucha contra el tabaquismo, estos argumentos les parecen un arma peligrosa. «Es cierto que al no haber combustión, a priori puede parecer un producto menos peligroso, pero aún no conocemos qué consecuencias a largo plazo pueden tener los vapores que desprenden estos dispositivos, tengan o no nicotina. Se está planteando una reducción de riesgo cuando lo que tenemos que plantear es dejar de fumar, buscar el riesgo cero», explica Francisco Rodríguez Lozano, presidente de la Red Europea de Prevención del Tabaquismo, en un portal de noticias.

Se publicitan y venden como una opción más saludable o una alternativa para dejar de fumar. Sin embargo, no hay evidencia científica que dé cuenta de su inocuidad ni de su eficacia para abandonar el tabaco. Y los especialistas en salud advierten que “se están utilizando para captar a nuevos potenciales fumadores entre los adolescentes, que muchas veces los consumen sin saber que contienen nicotina”. Es lo que ocurre en Estados Unidos, donde el uso de cigarrillos electrónicos está alcanzando proporciones “epidémicas” entre los jóvenes que se ven atraídos por los diferentes sabores y el marketing innovador. Solo en el último año, los estudiantes de secundaria que consumen vaporizadores aumentaron un 78% y los de escuela intermedia (entre 11 y 13 años), un 48%, según la Encuesta Nacional de Tabaco.

En argentina cada vez más jóvenes consumen cigarrillos electrónicos. En el país están prohibidos, pero se venden por web.

En la Argentina, desde 2011, por disposición de la Agencia Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), la importación, venta, comercialización y publicidad del cigarrillo electrónico y sus accesorios están prohibidas. Dicha disposición fue ratificada en 2016 tras actualizar la evidencia científica disponible.

Sin embargo, la oferta de vaporizadores prolifera por internet y hasta se vende en muchos locales, como gimnasios, puertas adentro. “El cigarrillo electrónico no debiera ser un producto que no fuera regulado de la misma manera que el cigarrillo convencional. El problema es que la estrategia de venta a través de Internet y las redes sociales salta todo tipo de restricción. No hay autoridad de ejecución de la prohibición”, le explicó a un portal informativo Gustavo Zabert, socio fundador de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y presidente de la Asociación Latinoamericana del Tórax. 

Aspectos técnicos del cigarrillo electrónico. Se puede decir que se asemeja al tradicional en su fisonomía aunque funciona mecánicamente y con distintas sustancias. Tiene tres elementos: una batería, un atomizador y un cartucho. Ensamblados unos con otros forman una unidad que produce un vapor que se aspira, simulando el acto de fumar, y se denomina “vapear”. 

Según la Anmat, el líquido de los cartuchos no contiene tabaco pero sí nicotina en dosis variables (hasta 54 mg/ml o más) y también muchas sustancias como propilenglicol, glicerina vegetal, saborizantes, aromatizantes y otros. De acuerdo con el Informe sobre Control del Tabaco publicado por la OMS a finales de 2014, el vapor que liberan estos dispositivos no es inocuo porque contiene nicotina y otros químicos tóxicos y cancerígenos.

Tengamos en cuenta que sólo porque el vaping puede ser una herramienta de reducción de daños no significa que lo vaya a ser en todos los escenarios. La mejor manera en que los vaporizadores sean aceptados debido al bien que hacen, es que se reduzca el daño que pueden provocar y eso significa mantenerlo alejado de los adolescentes que se intentan ver cool.