EL FUROR DE LAS HUERTAS VERTICALES

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EL FUROR DE LAS HUERTAS VERTICALES

Existen mil opciones perfectamente adaptables a espacios exteriores pequeños, incluso interiores, por ejemplo las huertas verticales. Cada vez más de moda, cultivar en superficies verticales es una opción estupenda que adornará y proporcionará una serie de beneficios muy a tener en cuenta. 

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Esta novedosa alternativa, facilita la producción de verduras de hoja, aromáticas y frutillas, en aquellos lugares donde no se dispone de suelo fértil como canteros, terrazas y balcones.

Esta tecnología permite producir frutillas y hortalizas en paredes soleadas, canteros, terrazas y balcones, lugares poco típicos para tener una huerta, y al mismo tiempo, reutilizar algunos materiales que descartamos como basura.

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Con respecto a lo que podemos cultivar, en la huerta vertical prosperan diversas verduras de hoja como lechuga, perejil, rúcula y algunas aromáticas , como el tomillo, menta, orégano, salvia y melisa. Del mismo modo, se adaptan algunas especies medicinales y ornamentales y las frutillas como decíamos anteriormente.

Así, esta novedosa alternativa facilita la producción propia de alimentos en aquellos lugares donde la disponibilidad de suelo constituye una problemática, ya sea por su deterioro físico o por su escasa extensión. Dada la intensa actividad humana, este tipo de limitaciones suele ser muy recurrente en las ciudades.

Podes utilizar diferentes contenedores, como envases de plástico o bandejas de metal.

Cuando instales tu huerta vertical, vas a ver lo fácil que es cultivar tus vegetales de esta manera y cuánto espacio ahorras que puedes utilizar para otros fines

Algunos de los beneficios asociados al cultivo urbano, es una tendencia que avanza y se masifica de la mano de recursos creativos que hoy permiten tener una huerta casera aún en un metro cuadrado de balcón o incluso en una maceta. 

Es importante saber que no hace falta una gran inversión para arma​r una huerta orgánica en casa,​ basta con un poco de información para dar el puntapié inicial y conocer algunas claves de la tarea de la siembra y la cosecha. Tené en cuenta al comienzo una huerta puede demandar tiempo y dedicación, pero, una vez que se establece, te va a dar mucho pidiéndote poco.

Lo primero que debés saber antes de comenzar es que nadie está excluido de la posibilidad de hacer su propia huerta en casa, no es necesario tener un patio ni un gran jardín, solo con un pequeño balcón e incluso en una maceta que cuelgue de una ventana. 

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Básicamente, lo que necesitamos son tres cosas:

  1. Una maceta o recipiente donde colocar tierra: quienes viven en departamentos o casas reducidas pueden armar su propia huerta en cajones, canastos, macetas y hasta tachos de pintura. Con al menos 40 centímetros de profundidad para que las raíces crezcan a gusto, alcanza. Es clave recordar perforar la base para permitir que el agua drene.
  2. Tierra y abono para que en la maceta se renueven nutrientes, aire y agua, tambien podes usar el compost.
  3. Semillas o plantines: si podés conseguir semillas orgánicas es lo ideal.

Te recordamos los elementos que te ayudarán en la tarea como la palita para macetas, regadera, guantes, rociador, fertilizantes (si no vas por el lado orgánico).

Otra buena solución para tener una huerta en un departamento o espacio chico es distribuirla, tenerla separada en dos, tres o cuatro macetas. Además, de esa manera podés combinar mejor las plantas y volver tu huerta súper eficiente.

Asociando cultivos correctamente podemos obtener una huerta más sana y productiva, ya que evitamos que los vegetales compitan entre sí por los mismos recursos naturales disponibles como los nutrientes, el sol o el espacio.

A la hora de decidir qué asociaciones hacer, es conveniente tener en cuenta que las plantas de la misma familia suelen ser incompatibles entre sí, por lo que debemos evitar cultivarlas juntas. Algunos ejemplos: cucurbitáceas (sandía, melón, calabaza, calabacín, pepino), leguminosas (habas, arvejas, porotos, lentejas) o solanáceas (berenjena, tomate, pimiento, patatas).

Te mencionamos algunos ejemplos:

  • Tomate y albahaca: esta última mejora el sabor del tomate y aleja a las moscas que dañan su desarrollo.
  • Romero y zanahorias: es bueno colocar el romero cerca de zanahorias y coles ya que repele insectos.
  • Menta y brócoli: la menta es muy buena para alejar a las plagas que atacan a los coles.

Para concluir, te contamos que existen efectos positivos de cultivar la tierra que no solo se miden por la cantidad de verduras, hortalizas y/o frutas que cosechamos. Los beneficios sobre la salud y el bienestar son múltiples y en planos muy diversos. Por un lado provoca una satisfacción personal, ya que cultivar implica esfuerzo y dedicación, pero es una actividad muy grata, con resultados tangibles. Eso genera satisfacción y un sentimiento de realización al ver el fruto de tu trabajo y poder compartirlo con los otros. Y también mejora la salud al estar 100% libres de las toxinas presentes en los fertilizantes y pesticidas industriales, las frutas y verduras de una huerta casera son altamente beneficiosas para nuestro organismo. No sólo consumís alimentos orgánicos sino que los producís vos mismo.

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